jueves, 15 de agosto de 2013

No te enamores de un chico que..








No te enamores de un chico que no lee, que no escribe, que no es de tu mismo mundo, que no te entiende, que no se explica, que no te comprende, que no le importa, que le da igual, que te ignora, que no te ruega, que juega contigo, que es simple, que no lo tienes que describir con poemas de literatura inglesa, que te gusta así, que te agrada tener algo en tu vida que es meramente vano, que te ilusiona, que te hiere, que no te busca, que no te extraña, que te dijo que te quiere y tú ya no sabes si realmente te quiere o sólo era una mentira, que te conoce, que no te conoce, que no sabe quién eres realmente, que nunca te envía mensajes ni de “buenos días” ni de “buenas noches” aun si son detalles que a ti no te importan, que tiene un amigo a quien antes le simpatizabas y ahora ni siquiera se hablan, que no es inteligente, que es tonto, que te sorprende de vez en cuando porque ocupa palabras relativamente complejas como “argumento”, que no te dice que dejes de fumar, que lo único que busca es sexo, que admira como todos los otros a la chica más bonita de la escuela o de donde sea, que tienes miedo de que se entere de los rumores que las demás personas puedan decir de ti, que no quieres te odie, que te importa si él te odia, que lloras de pensar en que él pudiera verte despectivamente, que te avergüenzas, que te mira, que ya no te mira, que crees que te ha vuelto a mirar y tienes miedo de voltear en su dirección para confirmarlo, que VOLTEA los ojos en cuanto ve a cualquier chica bien arreglada a modo magnético aun si a ti te tiene enfrente y AUN si con este sencillo acto de inercia a ti te dan ganas de llorar, que no te deja dormir, que no duermes a gusto y terminas pensando en él, que lees un párrafo de cualquier libro y terminas pensando en él, que hay más de diez canciones que quieres que él escuche, que sabes perfectamente que él no entendería cualquier canción que le dedicaras, que te provoca insomnio y ni siquiera te invita un café a la mañana siguiente, que a veces lo tienes cerca y te dices a ti misma: “Un día de estos simplemente voy a besarlo”, que lo sientes tuyo, que su sonrisa es tuya, que quieres estar entre sus brazos, que han madurado juntos a lo largo de su adolescencia, que sientes que has cambiado, que tal vez él ha cambiado, que quizá él sigue siendo el mismo, que es quien más te conoce y desde hace más tiempo, que no se ha ido de tu lado pese a todas tus histerias, que es tu mejor amigo, que simplemente no te quiere, que te hace sonreír inevitablemente, que sabe que te han hecho daño en esto del amor y que no te volverías a enamorar nunca más si por ti fuera, que le escribes, que no te contesta, que te frustras al ver que adrede no te contesta, que le escribes una vez más para compartirle el enojo de tu frustración al notar que no te contesta, que no te quiere contestar, que te está ignorando, que es un PATAN, que te ha hecho llorar, que te muestras dura con él, que te muestras fría con él para que sepa que a ti no te va a enamorar porque no eres igual de tonta que todas las otras, que acabas cayendo enamorada tú tan inteligente que te presumías a ti misma, que le pides un abrazo, que están vacíos incluso sus abrazos, que te gusta, que disgusta, que te asusta, que te ignora luego de que tú lo ignoras, que te deja, que se aleja, que se va con otra,  que sale, que se divierte, que no lo amas porque es un sentimiento demasiado profundo y temible para ti como para pronunciarlo o invocarlo, que no es caballeroso, que no sabe ser caballeroso, que te enamora al recordarlo decir: “Y con lo mucho que a mí me gustan las cartas”, que le gustan las cartas, que tú ya no escribes cartas, que él a ti no te escribe cartas, que él no escribe cartas, que él no escribe porque él no lee, que él te dice que sí lee, que te enamora cuando te dice que lee, que te enamora al intentar citar a algún escritor famoso como Sabines o Benedetti, que lo quieres, que lo echas de menos, que lo extrañas, que lo extrañas muchísimo, que lo echas de menos aun si no se ha ido a ninguna parte, que no le llamas porque esperas a que él pueda llamarte a ti primero para así tú pensar que tal vez le haces un poco de falta como la única de tantas mujeres en su vida que guarda un poco de cordura, que es un mujeriego empedernido, que coquetea, que coquetea con todas, que coquetea contigo, que tú coqueteas con él y él lo considera demasiado rudo, que sonríe y te contagia un poco de sus transparentes sonrisas, que es orgulloso y te hace desearlo tanto con todo ese orgullo, que te enamora con el brillo que hay en su mirada, que le llamas para reclamarle a gritos porque no te deseó suerte en tu presentacion, que cuelgas muy enojada, que te lamentas terriblemente después al darte cuenta de que no va a volverte a llamar, que le llamas a modo de venganza cuando te avisan que te has quedado con el papel más que nada porque querías que él fuera el primero en saberlo, que te habla, que no te habla, que te lastima, que lastima a otras y no le importa porque no lo entiende, que hace meses que no hablan, que se calla, que no dice nada, que te odia, que te rehuye, que no te quiere, que no entiendes, que no comprendes, que insistes, que resistes, que alguien más te quiere, que otros hombres que leen y que son inteligentes te quieren, que incluso tu exnovio no puede olvidarte, que hay (o habrá) en tu vida verdaderos hombres que no jugarían contigo porque te admirarían: tu inteligencia y tu belleza de la que él al parecer no hace ningún tipo de alarde, que tú a él sigues sin poder sacártelo de la cabeza, que ya no te importa, que te da igual, que tal vez él quiere a otra, que tú estás enamorada de él, que él lo sabe y no hace nada al respecto porque realmente no le importas, que aprendes a vivir con la realidad de que lo único que quieres es estar entre sus brazos y besarle los labios sin importar que no estén plagados de citas de Jaime Sabines o Benedetti..

No hay comentarios:

Publicar un comentario